Apóstoles: Una directora justificó el extravío de un diente para mantener el sueño del Ratón Pérez

Sucedió en el Instituto Superior “La Inmaculada” de Apóstoles. La docente redactó una certificación por la pérdida de la pieza. Y por la noche llegó la recompensa para Angela.

APÓSTOLES y POSADAS. La directora suplente de una escuela primaria de Apóstoles, justificó en una nota el extravío de un diente por parte de una alumna de primaria, con el fin de mantener viva la visita del Ratón Pérez.

El caso, rodeado de la sensibilidad de una persona mayor para que no naufragaran las fantasías de una niña, se planteó recientemente en el Instituto Superior “La Inmaculada”.

Las protagonistas de la historia fueron la directora Graciela Pinto y la alumna Ángela Agostina, quienes se unieron con seriedad y delicadeza para atenderse mutuamente.

Una, la mayor, comprometida con la niñez que le toca formar y la otra, la niña, persiguiendo el sueño que desvela a todos los de su edad ante la pérdida de una pieza dentaria y su recompensa.

A Ángela se le cayó el diente que había cedido al recambio en plena clase, pero entre tantas tareas como la distribución de los libros de asistencia en los diferentes grados, la pieza se extravió.

La tristeza fue tal que la directora hizo lo imposible para consolar tamaña pérdida, hasta redactar un justificativo para el que afamado Ratón Pérez no suspendiera la visita a la pequeña.

La nota, fechada el pasado 12 de junio en Apóstoles, dice: “Dejo constancia que la alumna Ángela ha perdido su diente en esta Institución Educativa. Lo tenía en su bolsillo y al ayudarme en Dirección con los mandados, lo extravió”.

Se extiende el presente certificado para ser entregado al Sr. Ratón Pérez. Aprovecho la ocasión para manifestar que la niña ANGELA es colaboradora y servicial”. Firmado por la directora.

La nota, con firma y sello, fue prolijamente guardada por la niña que la llevó a su casa, con dudas serias acerca de las facultades del ratoncito para deletrear y comprender lo sucedido.

No obstante, esa noche Ángela guardó el papel debajo de su almohada y al día siguiente halló la recompensa que creía perdida, pero lo más importante: la confirmación de que además el Ratón Pérez sí sabía leer.

Nadie sabía del caso, hasta que la sensibilidad de una docente se viralizó en las redes sociales buscando comprensión y más réplicas para sostener las fantasías de los niños. Lo demás, habrá de venir a su tiempo.

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