Caza furtiva en el Parque Nacional Iguazú

Un hombre fue demorado por Guardaparques Nacionales en el límite Este, del área protegida. Ocurrió en el día de ayer, cuando en una recorrida de rutina, dentro del área intangible del Parque Nacional Iguazú, los Guardaparques sorprendieron a un hombre cazando, con él encontraron faenado dos ejemplares de la especie Pecarí de Collar o “tateto”, con un peso total de 20 kg aproximadamente de carne, 1 (una) escopeta calibre 28 cargada con municiones lista para disparar, 1 (un) cuchillo carnicero y 1 (una) linterna de tres elementos (pilas).

Según información que brindó el cazador furtivo de 28 años de edad, oriundo de la localidad de Andresito, el mismo estaba internado en el monte hacía un día, dormía en una “hamaca paraguaya” desde donde esperaba a las presas.

Después de detenido, y tomado los datos, fue trasladado por personal de Gendarmería Nacional sección Andresito, hasta el Hospital local para revisación médica y después demorado en Gendarmería. Los Guardaparques Nacionales labraron las instrucciones de rigor, ordenado por la Fiscalía de Eldorado a cargo de la Dra Salgado, donde la acción del cazador furtivo quedó bajo la caratula “Daño contra la propiedad del Estado”, horas después la persona fue liberada por orden del Juez, pero quedo supeditada a la causa.

Intervino en el procedimiento la Justicia Provincial por tenencia ilegal de arma de fuego, quien determinará la sanción correspondiente.

Con la carne incautada se procedió a la desnaturalización por parte de Guardaparques Nacionales, supervisada por personal de SENASA y Gendarmería sección Andresito.


El Pecarí labiado o “tateto

Es un animal que sufre permanentemente agresión por parte de cazadores furtivos, quienes buscan su carne y piel, para dirigir a un mercado negro de “carne de monte”, abasteciendo a un mercado local, donde también llevan a Brasil trasponiendo la frontera vulnerable. Este mercado negro, ilegal, según informes, mueve cientos de miles de pesos, ya que el precio de estos animales puestos en las mesas, llevan a un costo bastante elevado. La caza indiscriminada de estos animales, pone en peligro a otras especies, como por ejemplo el emblemático Yaguareté, especie en peligro de extinción, ya que estos buscan, en su cadena alimentaria, comerse a un pecarí o tateto. A medida que cazadores furtivos diezman la cantidad de animales en la selva, los Yaguaretés, Pumas, empezarán a atacar a vacunos, chanchos, gallinas, perros, de las chacras linderas a los Parques Nacionales.

Es por esto la importancia del cuidado de las áreas protegidas y de los límites, desde las instituciones los Guardaparques y técnicos, y los vecinos de las áreas protegidas colaborando a que no entren a cazar.

Los Guardaparques Nacionales continúan con las recorridas permanente, por el monte cerrado del área protegida, con el objetivo de disminuir el accionar de cazadores furtivos que atacan nuestra flora y fauna en el Parque Nacional Iguazú.

Fuente: Prensa Parque Nacional Iguazú

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