Brote de un misterioso virus mató a tres personas en Bolivia

Dos médicos y un poblador rural del norte de La Paz fueron las víctimas fatales. Las autoridades dicen que está controlado, pero los médicos afirman lo contrario.

La ministra de Salud Gabriela Montaño afirmó que “lamentablemente, hemos visto que ha empeorado su situación general y está con un pronóstico reservado porque está con falla multiorgánica, como el médico fallecido Gustavo Vidales”.

El médico Ortiz contrajo el virus durante el traslado a La Paz de la paciente Ximena Cuellar, médica interna del hospital de Caranavi, una localidad a más de 160 km al norte de La Paz, unas cuatro horas por transporte terrestre. Le realizó una intubación en la ambulancia.

Ximena Cuellar murió el pasado 4 de julio en un hospital de La Paz luego de ser tratada por el médico Gustavo Vidales, quien falleció el miércoles 10 de julio. Vidales también adquirió el virus, luego de hacerle una endoscopía.
El paciente cero de la enfermedad viral, aún no tipificada, es Macario Gironda, un agricultor de 65 años, quien fue atendido en el hospital de Caranavi por la médica interna Ximena Cuellar. Suman tres muertos y un hospitalizado grave.

Se esperan resultados sobre la tipología del virus

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), junto con el Ministerio de Salud y el Servicio Departamental de Salud (Sedes), han salido al frente de la preocupación de la población y principalmente de las protestas del Colegio Médico de La Paz.

Afirmaron que están esperando los resultados de detección de la tipología del virus para proceder con el tratamiento, luego de que se enviaron las muestras al Centro de Control de Enfermedades de Atlanta en Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés). Las autoridades han pedido serenidad a la ciudadanía en vista de que el brote está contenido, pero no así las especulaciones en las redes sociales.

El representante de la OMS/OPS Alfonso Tenorio dijo: “Como OPS percibimos que el brote está contenido y no está cerrado. No hay casos sospechosos en las últimas semanas, sin embargo, sigue la vigilancia y monitoreo de las personas que han sido los contactos de las personas confirmadas. Y si aparece un nuevo caso el país está con la posibilidad de responder”.

Según el jefe de Epidemiología del Ministerio de Salud, Jhemis Molina, este es un evento inusitado y no amerita sacar todavía una alerta epidemiológica porque no reúne los criterios que se tiene en los protocolos internacionales para ello, mucho menos una emergencia sanitaria. Sin embargo no se la descarta. Por ahora no habría riesgo de un contagio masivo y menos una migración del virus a otros países vecinos.
Poco tiempo de permanencia fuera del cuerpo
“Se trata de un virus lábil que tiene poco tiempo de permanencia fuera del cuerpo, porque necesita de una célula viva para estar presente. Con una desinfección muy simple de lavandina o hipoclorito de sodio, tranquilamente se puede eliminar si es que hubiera sospecha de este virus. El contagio se da únicamente por directo contacto con fluidos humanos, como habría ocurrido con los médicos que practicaron maniobras médicas para salvar la vida de los pacientes infectados”, informó Molina.

Con la ayuda de expertos médicos traídos a Bolivia con el apoyo de la OMS/OPS, se confirmó la hipótesis epidemiológica de Arenavirus, descartando las otras enfermedades febriles y hemorrágicas que existen en el país, como Dengue o Hantavirus.

Hasta ahora un solo caso ha sido dado de alta hospitalaria después de haber estado en terapia intensiva, Hilarión Flores, un joven de una veintena de años, ayudante del agricultor fallecido Macario Gironda.

“Este paciente sobrevivió, fue dado de alta hospitalaria pero no médica, lo que muestra que es un evento en un cluster pequeño. Se lo trató sin saber que era Arenavirus, creyendo que era dengue hemorrágico. Se le tomaron muestras. El período de incubación de la enfermedad es de hasta 21 días. Las personas que han tenido contacto con quienes estaban o están infectados con el virus, no han presentado hasta ahora sintomatología, lo que lleva a la hipótesis de que la transmisibilidad es baja”, dijo Molina.

Las autoridades también afirman que se tiene la hipótesis de que es un Arenavirus que ya existía en el país o en otro país vecino y que por factores derivados del calentamiento global, como cambios hidrológicos, lluvias, inundaciones, deforestación, haya podido migrar a través de roedores con el virus a otros territorios.

“Estamos con un equipo en el norte de La Paz realizando la investigación mastozoológica, para confirmar la presencia del tipo de roedor. No sólo el Calomys, que es el que transmite el Arenavirus, también hay otro tipo de roedores y eso queremos identificar”.

Hasta el momento, la comisión de especialistas que se trasladó a Yungas, ante la presencia de algún tipo de Arenavirus, encontró roedores, pero no del tipo Calomys.

Temor a una emergencia epidemiológica
En el otro lado del conflicto, el presidente del Colegio Médico de La Paz, Luis Larrea, considera que no se procedió adecuadamente ante lo que él cree es una emergencia epidemiológica y pidió a las máximas autoridades bolivianas de Salud reconocer que se actuó de manera tardía en el caso de los médicos fallecidos.

“Hay que aceptar, y eso es de valientes, que hemos actuado tarde, que no hemos dado con el diagnóstico, que no hemos hecho un seguimiento desde el primer caso. En estos casos similares de Arenavirus se emplea la Ribavirina, se usa en un tiempo determinado y este no se administró a tiempo y, además, llegó por la vía oral cuando debía ser inyectada por vía endovenosa, para lo cual se esperó más de 10 días”, expresó Larrea.

Esta semana comenzaron las protestas de los médicos quienes piden a las autoridades que se declare alerta sanitaria. Galenos del Sindicato de Ramas Médicas Afines de La Paz (SIRMES) realizaron un mitin de protesta por la muerte de sus colegas Ximena Cuéllar y Gustavo Vidales.

Según Fernando Romero, secretario ejecutivo del SIRMES, “si se hubiera declarado alerta sanitaria sólo se tendrían que ‘tomar medidas de seguridad, como purificar el agua y hervir los alimentos que provengan del municipio de Caranavi, lugar donde se encuentra el roedor portador del virus´”.

Ante estos cuestionamientos, Jhemis Molina respondió: “Las enfermedades virales no tienen un tratamiento curativo, a diferencia de las bacterianas o parasitarias que sí tienen tratamiento más específico porque contrarrestan o eliminan el parásito. En el caso de los virus estos tienen la capacidad de unirse a la célula como en el caso del Arenavirus. No existe un tratamiento que elimine el virus, lo que hacen los tratamientos antivirales que hemos aplicado en los dos pacientes médicos es reducir un poco la acción vírica para elevar el sistema inmunológico y administración de plasma hiperinmune. Los médicos han estado con todo el tratamiento para remitir síntomas, para mantenerlos con vida mientras pase el virus”.

El próximo 22 de julio deberían llegar más médicos expertos para apoyar el fortalecimiento de la capacidad diagnóstica.

fuente: el territorio

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